Pronóstico de encefalopatía hipóxico-isquémica neonatal: métodos diagnósticos y tratamiento

Pronóstico de encefalopatía hipóxico-isquémica neonatal: métodos diagnósticos y tratamiento

La encefalopatía hipóxico-isquémica se produce por asfixia perinatal y se manifiesta mediante acidosis metabólica severa o depresión neonatal que requiere reanimación. Debido a que esta sigue siendo una causa relevante de mortalidad y trastornos del neurodesarrollo, como parálisis cerebral y epilepsia, se requiere una evaluación multimodal que integre parámetros clínicos, bioquímicos, neurofisiológicos y de neuroimagen para determinar el pronóstico. Para la evaluación clínica, se utilizan escalas varias, que son especialmente útiles para predecir el riesgo de evolución adversa. El tratamiento estándar de oro para los casos moderados y graves es la hipotermia terapéutica, la cual debe iniciarse dentro de las primeras horas de vida para reducir significativamente la muerte o alteraciones en el neurodesarrollo. Este tratamiento no se recomienda para menores de 34 semanas debido que los riesgos superan a los beneficios en esta población. El manejo de las crisis epilépticas es primordial, ya que estas representan un factor independiente de mal pronóstico. En cuanto al diagnóstico por imagen, la resonancia magnética realizada entre el cuarto y quinto día de vida constituye una herramienta clave. El compromiso de la sustancia gris profunda es el marcador más sólido de pronóstico adverso. El pronóstico a largo plazo debe incluir un seguimiento prolongado para detectar posibles déficits cognitivos, incluso si las evaluaciones tempranas fueron normales. Por ello, se recomienda la inclusión sistemática de estos pacientes en programas de seguimiento e intervención temprana que promuevan la plasticidad cerebral y una comunicación estrecha con las familias para la toma de decisiones compartidas.

Palabras clave: hipotermia, neonato, hipoxia, isquemia, cerebro

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