Impacto de la desregulación emocional en el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad
El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos del neurodesarrollo más prevalentes en la infancia. Más allá de sus síntomas nucleares de inatención-hiperactividad-impulsividad, un 25% al 45% de individuos con TDAH presentan des- y regulación emocional, con mayor gravedad clínica y peores resultados funcionales. La regulación emocional es la capacidad de identificar, modular e implementar respuestas emocionales acordes a demandas del contexto, orientadas a objetivos. La desregulación emocional aparece cuando estos procesos se alteran, generando respuestas emocionales desproporcionadas, labilidad emocional, irritabilidad, conductas desadaptativas. La desregulación emocional en el TDAH constituye un rasgo dimensional, más que un criterio diagnóstico. Los modelos neurocognitivos destacan la contribución de una orientación atencional atípica hacia estímulos emocionales, preferencia por recompensas inmediatas y alteraciones en mecanismos reguladores. Las funciones ejecutivas son centrales en este proceso, particularmente la memoria de trabajo, el control inhibitorio y la flexibilidad cognitiva. La memoria de trabajo surge como el predictor más consistente de la desregulación emocional. La labilidad emocional ha sido identificada como una manifestación frecuente y específica del TDAH, mientras que la irritabilidad se considera un constructo transdiagnóstico asociado a trayectorias psicopatológicas amplias. La desregulación emocional se asocia con menor respuesta a tratamientos farmacológicos y no farmacológicos habituales en TDAH, mayor comorbilidad psiquiátrica, peor calidad de vida. La identificación sistemática y el abordaje específico de la desregulación emocional debería formar parte integral de la evaluación el manejo del TDAH.
Palabras clave: trastorno por déficit de atención con hiperactividad, regulación emocional, funciones ejecutivas, labilidad emocional, calidad de vida